En primer lugar es necesario establecer una definición formal del termino graffiti, y como es obvio remitirse a los orígenes de la palabra no ofrece por si misma una visión clara del perímetro que abarca el fenómeno, sin embargo, nos sirve para iniciar el análisis, “La palabra graffiti tiene sus orígenes en la palabra griega graphein que significa escribir. Esto evolucionó en la palabra latina graffito. Y graffiti es la forma plural de graffito. expresión italiana que significa: dibujo esgrafiado, o sea, dibujo grabado,”1
Para poder llegar a una definición que nos permita visualizar un panorama más amplio y partiendo de las implicaciones que aporta el origen del término no en el sentido de las imágenes, ilegalidad o utilización para describir diferentes tipos de escritura o pintura mural, sino en las motivaciones que ha tenido el hombre por visualizar su existencia a través de representaciones en los muros a los cuales identificaremos como graffiti.
Así, partiendo de la obviedad del término dibujar o escribir dibujando como nos puede sugerir la derivación de la palabra implica ya un primer encuentro con un proceso que de inicio plantea ¨…un impulso descriptivo aliado a una necesidad de grabar mensajes, de dejar constancia, o de comunicar, por medios visuales ideas discursivas.2 una suerte de proyección del interior del artista con una serie de reflexiones que tienden a ser expuestas por medio de grafismos, estilizaciones, graficaciones e imágenes, que denuncian el bagaje visual, anímico y cultural del artista callejero.
Lo anterior aporta un ingrediente básico el “goce estético” según Worringer ” El goce estético es un auto-goce objetivado .Gozar estéticamente es gozarme a mi mismo en un objeto diferente a mi mismo, proyectarme en él con mi sentimiento.3 es decir, que el impulso descriptivo tiene una motivación clave el “goce estético” , Tal impulso puede englobarse en: Un sentido de permanencia entendido como la necesidad de dejar constancia o repercusión por del paso de la vida y que comprende de muchas manera al pensamiento mítico como generador de imágenes y segundo en un sentido de pertenencia que necesariamente incluye a la ética como soporte para la búsqueda de un fin colectivo e identidad, agendando para esto una serie de medios técnicos, reflexiones y tácticas que permitan la materialización de las motivaciones o deseo inicial, a través, de la proyección y goce estético de las representación escrita o visual de dichos intereses. Así, de esta manera podemos entender que las representaciones visuales sobre los muros no son un mero capricho o un acto voluntario desprovisto de factores sociales, sistémicos y personales; por lo que podemos definir al graffiti como una actividad donde la realidad social y psíquica del artista da sentido a la obra y la provee espacios típicos para su concepción, realización y consumo; sumando el constante cambio y experimentación que hace imposible dar una definición estática del término.
De esta manera , si hace algunos años los conceptos de marginalidad, anonimato, espontaneidad, escenicidad, precariedad, velocidad y fugacidad determinaban la validez o no de la representación o escritura (GAFFITI) hoy en día dichos argumentos parecen ser solo válidos parcialmente, dadas las condiciones que en este momento se desarrollan, en principio esta condición de marginalidad entendida como un mensaje fuera de los parámetros establecidos ideológica y culturalmente por el sistema dominante, ya sea circuito de galerías, promoción oficial, o la propia alienación por sustentos ideológicos y de clase, pudieron considerarse como el espíritu del graffiti, en la actualidad tienden a desaparecer en la medida en que los ámbitos de promoción del graffiti se establecen en: foros, galerías de arte ex profeso para su difusión y una serie de concesiones civiles y oficiales e incluso personales sumados a la Internet que obligan a un panorama abierto para su realización, difusión y consumo dentro del amplio espectro que enmarca la cultura visual.
Lo que antes era el puntal de adrenalina en el camino de lo clandestino y la reserva de identidad como respaldo ante la autoridad, cuya ejecución implicaba prisa y toma de decisiones consideradas espontáneas, es decir , velocidad y espontaneidad como una unidad que dota y conforma la acción de elementos de tipo emocional al aprovechar la oportunidad de realización de la obra anónimamente, se contraponen con la vertiente legal del graffiti que permite la concepción, visualización, planeación y ejecución de la obra en parámetros opuestos a lo anterior, situación que aumenta en calidad no solo de realización sino de contenido y planeación que se manifiesta en la obra y el impacto necesario para llamar la atención del transeúnte, de otra manera habría que buscar una serie de lugares que por su disposición ofrecieran las condiciones adecuadas para tales fines, es decir, un espacio teatralizado y muchas veces de alto riesgo para el artista que sin duda causan sorpresa y expectación sobre el público y como aforo de la obra. Agregando a esto las condiciones socio económicas del artista que en un principio determinan las características de calidad en el uso de los materiales empleados para su producción dando como resultado productos efímeros y a bajo costo. sin embargo el fenómeno a tomado tanta fuerza que ha encontrado eco en los dominios de la clase media y la industria tanto cultural, editorial así como productora de bienes de consumo, dando un giro a esta característica de precariedad invirtiendo en materiales de mejor calidad e incorporando nuevos sistemas de producción.
A su vez, concibiendo la fugacidad como grado de coerción social en la medida de tiempo que transcurre en ser pintada la obra y el tiempo en que es borrada, aparentemente implica la censura y los diferentes niveles temáticos que puedan medirse en razón ofensiva a los paradigmas y normas sociales , personales y jurídicos del trabajo.
Así podemos definir al graffiti como un fenómeno que cada día cambia y se renueva temática y formalmente fortaleciendo la identidad de las ciudades y estableciendo pautas creativas y visuales por lo que no puede considerarse como un mero ejercicio del vandalismo, situación que rayaría en la ingenuidad, entendiendo también que habrá cotos reaccionarios que nieguen de uno y otro lado el avance , enriquecimiento, discurso y aportaciones al arte y nuestra cotidianeidad.
Bibliografía
Elliot, Jorge. Entre el ver y el pensar 1976, México-Madrid-Buenos Aires, Fondo De Cultura Económica. 170 p.
Worringer, Wilhelm.Traducción Frenk, Mariana. Abstracción y proyección sentimental 1983, México DF Fondo de Cultura Económica. 137 p.
Acha, Juan. Introducción a la creatividad artísticas, México ; trillas, 1992, 253 p.
Cirlot, Juan-Eduardo. El espíritu abstracto desde la prehistoria a la edad media, España 1966, editorial Labor SA 164 p.
Web
Silva Téllez, Armando, “La Ciudad como Comunicación” Revista Académica de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social. www.dialogosfelafacs.net
franciscoduran.com
Diccionario pan hispánico de dudas, 2005, Real Academia Española http://buscon.rae.es
Ensayo
Hace 17 años
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